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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Pérdida artística de la música en El Talar


El Talar, provincia de Jujuy: - El pasado 10 de Noviembre del presente año, el gran artista autodidacta el "Beto" Toscano nos dejo, su repentina muerte conmocionó al pueblito de El Talar, familiares, amigos, vecinos, admiradores de la musica floklorica local lloraron su perdida. 

El "Beto" Toscano dejo de tocar su preciada guitarra terrenal, para tocarnos una gran serenata desde arriba, que pintara el cielo con su canto y vibrar de su guitarra de noble.



















video
Para recordalo un video de la serenata al patrono del pueblo de El Talar 
"San Francisco de Asis" con los Sapikunas.

El Beto Toscano no solo tacaba su guitarra, sino que también, ejerció la docencia enseñando y sembrando su semilla de la música en muchos talarenses, sus hijos (todos), vecinos y hasta en los pueblos vecinos. 

Uno de los que recibio su influencia musical fue su hijo Marcelo Toscano radicado en la ciudad santafesina de Rosario integra varios grupos musicales, un gran musico que participo entre tantos eventos que convoca la musica folclorica nacional, como ser "Ecos de mi Tierra" programa de Tv condicido por Soledad Pastorutti. Otro de los grandes  eventos fue Cosquín en Córdoba en la edicion 2011.








Temas dedicados al Beto Toscano

"Guitarra, Dímelo Tú"


(Canción)

Si yo le pregunto al mundo,
el mundo me ha de engañar,
cada cual cree que no cambia,
y que cambian los demás.

Y paso las madrugadas,
buscando un rayo de luz,
¿ porqué la noche es tan larga ¿.
Guitarra, dímelo tú.

Se vuelve cruda mentira,
lo que ayer fue tierna verdad,
y hasta la tierra fecunda,
se convierte en arenal.

Y paso las madrugadas,
buscando un rayo de luz,
¿ porqué la noche es tan larga ¿.
Guitarra, dímelo tú.

Los hombres son dioses muertos,
de un tiempo ya derrumbao,
ni sus sueños se salvaron,
sólo la sombra ha quedao.

Y yo le pregunto al mundo,
y el mundo me ha de engañar,
cada cual cree que no cambia,
y que cambian los demás.

Y paso las madrugadas,
buscando un rayo de luz,
¿ porqué la noche es tan larga ¿.
Guitarra, dímelo tú.
Atahualpa Yupanqui






La guitarra

Madero de fibras nobles 
que trajiste de la selva
la voz de todos los pájaros
y el zumbo de cien abejas
El sol te puso alegrías, 
la noche te dió tristezas
para adornar tu garganta 
del cielo bajó una estrella
Todas las cosas del monte, 
de los llanos y las sierras
andan caminos sonoros 
por la huella de tus cuerdas

Los estilos de la pampa, 
las vidalas de la selva,
los cantares del arriero
cuando baja por las cuestas,
la alegría de los campos, 
la soledad de las piedras,
la noche de los paisanos, 
el alba que nunca llega,
todo cabe en tu madero,
guitarra sabia de ausencia
La primavera de un sueño, 
o el invierno de una pena

El camino que nos trae 
y el camino que nos lleva
nos llena el alma de cosas 
que sólo en tí se emparejan
Guitarra de noble fibra, 
te quiero porque en tus cuerdas
mis paisanos van juntando 
la alegría con la pena
Ellos no gritan su canto, 
las canciones las conversan
y un rumor de noche azul 
va despertando en tus cuerdas

Linda cruz para mi tumba, 
con mi guitarra y mi quena
Lindo responso el silbido 
del paisano que se aleja
Guitarra de mi cariño, 
no hay nada que no comprendas
Eres el alma sonora 
que nos afirma en la tierra
Todo cabe en tu madero, 
guitarra sabia de ausencias,
la primavera de un sueño 
o el invierno de una pena

Eres el alma sonora 
que nos afirma en la tierra

León Gieco



"Beto Toscano" tu guitarra seguirá vibrando desde arriba para pintar el cielo de colores musicales para todos los Talarenses...



martes, 7 de octubre de 2014

Literatura Poemas Versos de El Talar II (Segunda parte)






UN AMANTE BRUTAL

Ella estaba segura de que vendría. Lo esperaba todos los años tras los primeros fríos. Y él regresaba. Como siempre: apasionado, vigoroso, libertino, después de haber vagabundeado durante la primavera y el verano...

Jamás le preguntó por dónde anduvo. Y qué llanos, cerros, cielos o mares había visitado. Así lo quería. Así lo aceptaba. Así lo deseaba...

Y llegó. Después de la medianoche lo escuchó acercarse. Y palpitante salió a su encuentro...

Él -fogoso y avasallante- la hizo rodar por la gramilla con un abrazo abrasador. Sus ardientes caricias le incendiaron el cuerpo y la mente. Le violentaron las ropas. Le alborotaron el pelo. Le inflamaron los labios...

Afiebrada, no durmió. Él no le dio tregua. Tras breves pausas, la empujaba en nuevas y furiosas arremetidas... Y cuando parecía que había terminado... -tornaba más vehemente que antes...!

Se fue. Al amanecer. Y ella quedó exhausta. Acabada. Con los ojos enrojecidos. La cabellera enjoyada de pastos y arenas. Los vestidos desgarrados. La piel cubierta de polvorientos rastros.

La boca reseca, candente aún...

Así eran las reglas del juego. Ella las toleraba. Es más: las admitía gustosa. Y así como amaba el cielo y la tierra; el sol y la lluvia; el rayo y el trueno, así también se entregaba a él que, tumultuoso, desenfrenado y caliente, bajaba por la quebrada de Humahuaca todos los años.

Su amante brutal: el Viento Norte.





Carlos Spadoni, escritor, docente, ambientalista mendocino, reside en Jujuy. 
Escribió 
El Engendrador de La Irrealidad;
Un Amante Brutal; 
Poemas esotéricos.






Había una vez un río



de veranos tempestuosos

turbio, espeso, caliente

Había una vez un río

con inviernos sosegados

fresco, puro, transparente

Había una vez un río

que en los estíos bramaba

-y cuando el fríorezaba

Había una vez un río

viajero y fecundador

que regresaba en las nubes

con las lluvias

con las nieves

Había una vez un río

Había una vez un hombre

que nombraba la creciente

y callaba la sequía

que se iba y que volvía

que se iba

y que se iba





Carlos Spadoni, escritor, docente, ambientalista mendocino, reside en Jujuy. 
Escribió El Engendrador de La Irrealidad, Un Amante Brutal, Poemas esotéricos. 
Especial para Pregón






LOS SURIS DE EL TALAR 



En cuantito pasó el cuatriciclo guiado por uno de los operarios de la Cuadrilla Motorizada de Capataces Anticaballos, Lázaro salió de su escondite de entre las cañas de azúcar y, cuerpo a tierra, observó la nube de polvo que se alejaba hacia el arroyo Las Chuñas. Entonces le hizo señas a Leoncio para que se acercara, pero agachado... 

Ahora, los dos changos -que se estaban haciendo la yuta- escucharon como desaparecía el ruido de la moto. Miraron detenidamente hacia todas partes... Gente no había... (y eso que sus padres y abuelos les aseguraban que hace treinta años atrás los cañaverales estaban llenecitos de personas trabajando... y de caballos... y de bueyes... y de mulas... parecía mentiras... de no creer...). 

Pero... ¡sí...! allá estaban... todavía lejos, pero, los suris que habían venidos a buscar, formando una pequeña tropita, comían entre los surcos que habían trazado los tractores el día anterior... 

¡Mirá allá están...! ¿los ves...? -dijo Lázaro. 

Ahá... -respondió Nicasio- ¡Y hay más de diez...! 

Y fijate... ¡también hay chiquitos...! 

Y bueno che, si no encontramos huevos, nos llevamos una cría, ¿meta...? 

¡Sí, claro que sí...! Mirá, les salimos de sorpresa por allá y por este otro lado y... pillamos uno cada uno...¿sí...? 

Entonces -mientras que, con el machete pelaban una caña, la señalaban en el lugar donde la iban a morder, arrancaban el trozo con los dientes y chupaban ruidosamente tan sabroso manjar- idearon un sofisticado plan para acercárseles sin ser vistos. Sin ser descubiertos ni por los suris ni por los conductores de las camionetas del ingenio Ledesma Porque ahora no permitían la presencia de intrusos entre sus cañaverales y para ello habían prohibido la caza dentro de la Finca El Talar. (Por supuesto, para cuidar sus intereses económicos y no porque se habían vuelto voluntarios de algún grupo ambientalista...) 

La manadita de ñandúes chaqueños buscaba alimentos en la tierra removida. El macho un poco más allá o más acá, vigilaba. Agachaba la cabeza, picoteaba y volvía a elevar su largo cuello para descubrir el menor indicio de algún peligro que acechara a su bandada de aves corredoras... 

Por dentro de las acequias un chango se movió más de cien metros hasta alcanzar el tupido follaje del cañaveral que aún no estaba a punto para ser cosechado. El otro hizo lo mismo pero en dirección contraria, pero al llegar a la esquina dobló y por otro canal también se llegó hasta las cañas... 

Ahora cada uno tuvo que moverse casi arrastrándose para que ninguna caña fuera tocada y advirtiera al líder del grupo de corredoras de que alguien se les estaba acercando... 

Los minutos pasaban y el avance era penoso para ambos cazadores. Para colmo no tenían manera de avisarse uno al otro dónde estaban y cuándo sería el momento oportuno para dar inicio a la persecución... (Otra cosa sería que cada uno tuviese un celular y así mandarse un mensaje de texto... ¡qué maravilla...!) 

Pero... no fue necesario continuar soñando ni arrastrándose como un caraguay porque el macho, así de enorme, algo notó... De inmediato se puso en guardia y pasó el aviso a su familia. Ahora también las mamás y los polluelos irguieron sus largos cuellos para descubrir al posible predador que... 

Y ahí gritó Lázaro: “¡Ahora Leoncio, ahora...!” 

Y cada muchachote emergió de entre las cañas. Por dos flancos diferentes. A los alaridos y con las hondas cargadas y prontas. “¡Al ataque, al ataque...!” 

- ¡Meta Leo...! 

- ¡Aguante Lázarooo...! 

Todos los suris corrieron hacia el jefe de la familia. Papá suri de inmediato tomó la única opción que le quiedaba para escapar del ataque en forma de pinzas que llevaba a cabo el enemigo: inició la corrida hacia el monte por el espacio que jamás podrían llegar a cubrir los cachorros de hombres... 

Los changos advirtieron la estrategia del Gran Ñandú y trataron de cortarle la retirada, pero los animalotes sabían lo que hacían. Además daban semejantes zancadas... 

El Suri Mayor indicó el camino y después -dejando paso a su tropilla- se colocó en la retaguardia protegiendo a las madres con polluelos que eran más lerdos... 

Los recién nacidos eran lentos aún y los changos -al parecer- les darían alcance antes de que se metieran en el monte... 

Pero el gigantesco macho les cerraba el paso... 

¡Que lo reparió...! grito Lázaro. Y agregó: ¡Meta Leoncio, con la honda, meta nomás...! 

Y, aunque iban en plena carrera, a pocos pasos del animalote, los dos hondazos dieron de lleno en el bicho y... ¡lo increíble sucedió!: ¡a los tumbos y a las patadas, rodó por el suelo...! 

Los cazadores de pichones de suris -sorprendidos por el efecto de sus hondazos- se detuvieron... Y se fueron acercando al remolino de tierra, plumas y patas que no terminaba de girar -ahora- sobre sí mismo... 

Tambaleante, el gigante se levantó, miró hacia donde escapaba su bandada... se sacudió como si le hubiera agarrado un ataque y un terremoto al mismo tiempo y... ¡cayó nuevamente dando aparatosos patadones, aletazos desesperados y profiriendo extraños sonidos jamás escuchados...! 

Atemorizados, temblorosos, los changuitos lo vieron pararse otra vez del polvaredal. Y mirar hacia donde había huido su familia... Entonces, cuando el semejante bicho vio que alcanzaban el monte y se perdían en él, ¡con un salvaje gruñido saltó sobre los desprevenidos muchachitos...! 

¡Lázaro y Leoncio recibieron una palizota de patadas, aletazos y picotones, quedando los dos hecho un solo nudo del que brotaban alaridos de miedo y dolor...! 

Satisfecho, el astuto suri aleteó victorioso, emitió una especie de loca carcajada y muy orondo se alejó dando largas zancadas: una vez más la estratagema había resultado. 














Maestro Carlos Spadoni




































Profesor: Faustto Guerrero




lunes, 6 de octubre de 2014

Personajes del Pueblo


Centro de Jubilados de El Talar
"San Francisco de Asís"

El ex- presidente del centro de jubilados Don Agustín Guerrero
Julio de 2008













domingo, 5 de octubre de 2014

Terciarizaciones irregulares y despidos de Ledesma SAAI




Domingo 05 de Octubre de 2014

Blaquier: tercerizaciones irregulares y 50 despidos en Ledesma

A pesar de las promesas empresariales, la finca El Talar del Ingenio Ledesma, del “procesista” Carlos Blaquier, sigue sin dar respuesta a 47 familias de trabajadores echados irregularmente.




“Seguimos esperando. Hay rumores y promesas de que nos iban a dar trabajo, pero por ahora nada”, afirmó ante En Orsai el delegado del Sindicato de Obreros y Empleados de la Empresa Ingenio Ledesma, Juan Avila. Y rápidamente agregó: “Si no hay solución, vamos a cortar la ruta 37 para impedir que salga la caña”.

El conflicto ya acumula más de dos meses, ante la indiferencia de los grandes medios. En resumen, 47 familias de trabajadores eventuales de la finca El Talar del Ingenio Ledesma, en Jujuy, acampan en el predio del empresario “procesista” Carlos Pedro Blaquier, porque la empresa no les asigna tareas e introdujo plantadoras mecánicas.

Los trabajadores protestan en el portón del predio en reclamo por su precaria situación laboral. El ingenio es propiedad de Carlos Pedro Blaquier, quien a su vez será el primer integrante de la elite empresarial en comparecer a juicio oral y público, tras ser procesado en 2013 por su participación en 29 secuestros y otros delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar en la provincia de Jujuy.

El origen del conflicto fue la decisión de la empresa de empezar a cortar las fichas de los trabajadores temporarios y eventuales, es decir, no los pasan a la planta permanente ni les asignan trabajo.

“Hace doce años venimos denunciando el abuso de esta figura contractual de la tercerización”, apuntó Rafael Vargas, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Ingenio Ledesma (Soeail).

Ante la falta de respuesta tanto de la empresa como del gobierno provincial, consiguieron una audiencia con funcionarios del gobierno nacional, quien inició gestiones para impedir los despidos.Los trabajadores constataron ante funcionarios del Ministerio de Trabajo la legitimidad del reclamo.

Efectivamente, la ley 20.744 indica que la empresa es solidariamente responsable de la tercerización, y no puede por lo tanto desentenderse de la situación.

Si bien es concreto que las máquinas nuevas cumplen hasta cinco funciones del proceso de trabajo, también es cierto el incumplimiento pleno de lo acordado en un convenio del año pasado de incorporación de 180 trabajadores, de los cuales una parte apenas si son contratados por lapsos irrisorios de un mes.

En 2000 Ledesma avanzó fuertemente con la tercerización de los trabajadores, comenzando por la conocida firma Manpower, luego con Ruralpower y desde 2009 con Adecco. Curiosamente, advirtieron los trabajadores a Info Gremiales, en todos los casos el representante que los enfrenta es el mismo, Fabián Álvarez.

El lunes pasado empezó la zafra, y en asamblea los trabajadores ya decidieron impedirla a partir de mañana como medida desesperada ante la vulnerabilidad de sus familias que suman dos meses sin ingresos. Interrumiendo el paso de la ruta 37, la caña se echaría a perder rápidamente.

El reclamo de los trabajadores es simple: mantener una fuente de trabajo digna, en respeto a los derechos laborales y humanos básicos. “Todos tenemos derechos y obligaciones, y no puede ser que Ledesma tenga solo derechos, porque sus obligaciones son nuestros derechos”, afirmó uno de los trabajadores.


Ledesma SAAI batió record de molienda diaria de caña de azucar




25 de agosto del 2014
Azúcar – Ledesma batió su récord de molienda diaria de caña


Continúa la zafra en el Ingenio Ledesma

 La zafra azucarera de Ledesma continua en Jujuy y arrojó algunas cifras que permiten ser optimistas, aseguraron desde la compañía agroindustrial. El lunes pasado, la empresa batió su récord de molienda diaria de caña, al procesar 26.783 toneladas en sus trapiches. El récord inmediato anterior era del 30 de julio de 2007, con 25.808 toneladas.

La cosecha de la caña de azúcar se desarrolla desde mayo hasta noviembre de cada año. Según datos difundidos por Ledesma, en julio produjo 56.640 toneladas de azúcar y la proyección de producción de azúcar para la zafra 2014 es superior respecto de la de 2013, debido a que los registros de lluvias se acercaron a los 800 mm anuales y superaron la cantidad del año pasado, aunque con una distribución desigual entre diciembre y mayo.

A partir de la caña que cosecha en sus campos de Jujuy, y la que recibe de cañeros independientes, la empresa produce azúcar, papel, alcohol y bioetanol. Como dato destacable, la empresa precisó que el pasado 6 de agosto Ledesma produjo 339.242 litros de alcohol, lo cual constituye un nuevo récord diario que supera al anterior del 19 de agosto de 2013, día en el que fueron destilados 324.786 litros.

Ledesma también genera biomasa con la fibra de la caña, que sirve para reemplazar gas natural. Más del 40 por ciento de la energía que usa la empresa en sus procesos productivos viene de fuentes renovables.





Testimonio clave del medico secuestrado en El Talar







De un médico empleado por la empresa en El Talar que fue secuestrado en 1978 


Vadamar, un testimonio clave para probar la complicidad de Ledesma con la dictadura



El médico Angel Vadamar trabajó para la empresa Ledesma en el dispensario del pequeño pueblo de El Talar, Jujuy, a casi 50 km. de Libertador General San Martín. Pero a fines de ese año -ya sea a causa de su militancia mientras estudiaba en Córdoba, o porque había visitado a un ex compañero en la cárcel de Coronda- fue secuestrado junto a su esposa y ambos llevados por separado, incomunicados y encapuchados a un lugar que puede haber sido la Jefatura de Policía en San Salvador, donde sufió varias palizas por parte de un teniente "que casi seguro es (José) Bulgheroni", y luego llevado a la U-9 de La Plata, de allí al penal de Rawson y nuevamente a la cárcel "modelo" de La Plata, dónde Ledesma le hizo firmar la renuncia a su empleo.


Mientras sus dos hijos fueron criados uno por su padres y el otro porla familia materna.

El relato de Vadamar acaba de pasar a la justicia federal jujeña. Para el fiscal Pablo Palazzo es uno de los testimonios más importantes en la causa abierta por la participación de Ledesna en el trístemente célebre "Apagón" (unos cuatrocientos detenidos, de los cuañes treinta permanecen desaparecidos9 y otras complicidades manifiestas con la dictadura cívico-militar.

Palazzo y especialistas comparan su caso con el de los empresarios obligados a transferir o firmar ventas fragaduadas de sus bienes mientras estaban detenidos-desparecidos.

Faustto Guerrero





El medico de El Talar que fue secuestrado





16 de septiembre de 2012


EL TESTIMONIO DE UN MEDICO QUE TRABAJO EN EL HOSPITAL DEL TALAR DEL INGENIO LEDESMA

“Me obligaron a renunciar en la cárcel”



Miguel Angel Vadamar fue secuestrado en Jujuy, voló vendado y atado en el piso de un avión a la Unidad 9 de La Plata. El 16 de mayo de 1979 una escribana de la empresa Ledesma lo visitó en la cárcel en compañía de dos militares y lo obligó a firmar su renuncia.

Por Alejandra Dandan

Miguel Angel Vadamar trabajó de médico pediatra en el hospital del Talar del Ingenio Ledesma en 1978. Lo secuestraron al final de ese año, estuvo desaparecido en Jujuy, voló vendado y atado en el piso de un avión a la Unidad 9 de La Plata. El 16 de mayo de 1979 una escribana de la empresa Ledesma lo visitó en la cárcel en compañía de dos militares y un hombre del Servicio Penitenciario. Lo obligó a firmar “su renuncia indeclinable” al puesto de “médico pediatra de la Administración del Ingenio Ledesma”. Esa historia quedó dormida hasta que las imágenes del juicio de Jujuy la despertaron. Los datos quedaron documentados en papeles que guardó la familia. Miguel Angel declaró en Santa Fe, donde vive, y su relato acaba de pasar a la Justicia federal jujeña. Para el fiscal Pablo Pelazzo es uno de los testimonios más importantes de la causa al Ingenio Ledesma.

Fiscales y especialistas laborales creen que la escena de la escribana –y por extensión la de la empresa– configura la figura extorsiva por la falta de libertad de acción de la víctima. Consultados por Página/12, compararon la situación con los empresarios obligados a firmar trasferencias de activos mientras estuvieron secuestrados. O los detenidos-desaparecidos obligados a firmar ventas fraguadas de sus bienes.

–¿Cómo llegó a trabajar al Ingenio?

–Yo soy de Santa Fe. Me fui a estudiar medicina a Córdoba, empiezo a militar en el ’73 aproximadamente, en la parte estudiantil. En el ’75, sin saber qué pasaba, empiezo a no tener más contacto con mis compañeros, y releyendo la historia me doy cuenta de cómo fue.

–¿En ese momento no se daban cuenta?

–No. Empecé a desconectarme. Dejé un poco el estudio, y en 1975 con todo el miedo del mundo empiezo a averiguar cómo hacer para seguir, porque para rendir materias en Córdoba, por cada una, teníamos que presentar certificados de buena conducta. La cuestión es que me animo, me dan el certificado y retomo los estudios. Me recibo en marzo del ’78. Yo trabajaba en la construcción y en una playa de estacionamiento del centro. Es ahí cuando conozco a un brigadier que guardaba su auto en la playa. Tenía una cochera y siempre me veía estudiar en la casilla del trabajo. Un día me dice que cuando me reciba le avise. El brigadier se llamaba Rafael Gandolfo. Cuando terminé, le comenté que me había recibido y me dijo: “¿Quiere ir a trabajar al Ingenio Ledesma?”. Yo ya tenía dos hijos y lo que venía de trabajo, lo agarraba.

–¿Qué pasó después?

–Se hizo el contrato a partir de este militar. Se ve que lo arregló todo por teléfono. Llegué mas o menos en agosto de 1978 a trabajar para Ledesma. En ese momento el Ingenio tenía tres hospitales. Uno en la fábrica de papel, alcohol y azúcar en el pueblo Libertador General San Martín; otro en Calilegua, a seis kilómetros, y un hospitalito que estaba a unos 40 o 50 kilómetros hacia Bolivia, en el pueblo del Talar. Me destinan ahí.

–¿Cómo era el trabajo?

–Es un pueblo muy chiquito, lleno de personas, sobre todo de zafreros de Bolivia, de Jujuy y un almacén de ramos generales, era muy poquita la cosa. Mi trabajo era ir todos los días al hospital. Hacer consultorio y atender lo que había que atender. Ahí aprendí a hacer pediatría, hice mis primeras armas en la medicina, veía cómo se moría la pobre gente en la zafra con las picaduras de víboras, he aprendido de todo. Nos trasladaban en camionetas porque la gente vivía en casillas que eran como trenes, en condiciones infrahumanas. La vida de pueblo me gustaba, trataba mucho con la gente. Un día viene la empresa y me da una orden de sacar una cédula de la Policía de la Provincia, y cuando lo hago salta una orden de captura. Ahí es cuando me detienen. Según averigüé después, me saltó la orden porque hacía tiempo había ido a visitar a un amigo a la cárcel de Coronda. Nos detuvieron a mí y a mi esposa.

–¿Cómo fue?

–Me hacen ir a la comisaría. Ahí veo los Falcon, veo camionetas del Ingenio, yo las conocía bien. Estábamos en la comisaría del Talar. Yo era muy respetado por el comisario por ser médico del pueblo, pero ya había unos tipos grandotes con armas largas y me dice: “Discúlpeme, doctor, pero está detenido”. Quedo en manos de otras personas, que empiezan a tratarme mal, me vendan, me llevan a los sopapos hasta los autos, me meten en uno. Después me entero de que otro grupo fue a mi casa, revolvió todo, estaban los chicos presentes. Estaba mi esposa, y antes de que se la lleven a ella les pidió dejar una valija con ropa para los chicos. Nos llevan a nosotros en autos diferentes. En ese momento nos imaginamos que nos mataban. A mí me depositan en un lugar que nunca supe qué fue. Pudo haber sido la Jefatura de Policía en San Salvador, pero estábamos en un pabellón en el que después me entero de que también estaba mi esposa, estuvimos como tres meses incomunicados.

–¿Sería la cárcel de Gorriti?

–La verdad, no sé. Como al mes de estar ahí me enfermo de una infección urinaria, tenía fiebre. Había un teniente que casi seguro es (José) Bulgheroni, me visitaba dos o tres veces a la semana y me mataba a palos. Un día aparece el obispo (José Miguel) Medina con una cruz de oro grandísima y me hace miércoles, verbalmente. Me trata mal, me dice que confiese todo... Yo lloraba. Lloraba porque cuando veo pasar una sotana –ahora soy ateo– me dije: un ser humano que aparece, me puedo descargar. Pero no. Me retó de arriba abajo, me insultó, me dijo que colabore con Dios, con la patria y con los militares, que cuente todo lo que yo sabía porque soy “un inmundo guerrillero”, una cosa así. Estuvo cinco minutos, y se fue. Después llega un traslado. Los traslados eran fuertes, violentos... Me llevan en avión. Me suben vendado, ahí viajé en el piso, esposado y acostado. Caigo en La Plata y de ahí a Rawson. Y en Rawson de nuevo a La Plata y me liberan en el ’80. Estuve casi todo el ’79 y ’80 detenido. Con la declaración, presenté todos los papeles que me parecían más importantes. En mis manos tengo la renuncia original.

–¿Cómo fue ese momento?

–Ya le digo la fecha ...(busca el papel): “El 16 de mayo de 1979”. Me sacan del pabellón y me llevan a una parte administrativa y ahí estaban esperándome. Dos militares, alguien del Servicio Penitenciario que por las insignias parecía de alta graduación, y la escribana Delia Benigna Anguis. Yo estaba esposado y todo lo demás y me obligan a firmar ese papel. Primero habló el del Servicio Penitenciario. Me dijo: “Acá vienen estos señores” y me dijo que yo tenía que firmar unos papeles. Trae mi Libreta de Enrolamiento. Habla la escribana y los dos militares me dan la orden: “Tiene que firmar la renuncia, sí o sí, así terminamos rápido”. Me hacen un acta muy modesta en la que digo: “Presento la renuncia indeclinable como médico pediatra de la Administración del Ingenio Ledesma”. Firmo yo y la escribana (ver imagen).

–¿Por qué una renuncia?

–La empresa necesitaba que yo me desligara de ellos, pienso. Uno no sabe si fue un acto inteligente, hacerme firmar, porque me podrían haber echado. Al faltar al trabajo, ellos podrían haberse lavado las manos...

–¿Usted pudo decir algo?

–Bueno, imaginate cómo es esa situación: un tipo detenido, que está esposado. Mucha alternativa no tenía. Los militares acompañaron a la escribana. En el texto, yo presento mi renuncia indeclinable al cargo de pediatra, porque allá me estaba dedicando más a la pediatría. El acta dice: “Firmo la presente en la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, a los 16 días del mes de mayo de 1979”. Abajo la escribana escribió un “conste” y certifica que la firma es mía, mi número de libreta...

–¿Ella le dijo algo más?

–No mucho, me dijo: “Dada la situación, usted tiene que ir a firmar eso. Me manda la empresa”. Eso solo, estuvo más suave que los otros. Fue muy cortito, no tuve mucho que hablar.
Retrocediendo un poco

–¿Por qué la empresa le pidió un documento de Jujuy?

–Era una cédula de Jujuy. Yo lo tomé como algo natural. Como un trámite más. Pero fue necesario eso para que venga después la detención. A lo mejor ellos sabían algo y me hicieron hacer ese trámite.

–En la comisaría del Talar, usted habla de camionetas de Ledesma. A usted se lo llevan en coches. ¿Por qué están ahí entonces?

–Porque Ledesma es el pueblo, el pueblo es Ledesma. ¿Cómo te puedo decir? Es tan poderoso que no pasa nada si no es de Ledesma, el hospital, todo pasa por ahí. Hay que meterse en un pueblito muy chiquitito del interior, lejano, donde todo es del patrón, es el que les da de comer. Para todos los empleados era así, también el almacén que daba los bonos para comprar la mercadería. Todo era de Ledesma.

–Lo del brigadier, ¿por qué fue tan rápido?

–Yo también me pregunté eso. Pero creo que era porque tenía amigos en el directorio. El directorio tenía militares, uno de los que más se nombraban era (Alcides) López Aufranc.

–¿Qué pasó con sus hijos?

–Tengo un relato de un tío y de mi padre, que son los que se movieron esos días. A los chicos los tuvieron otros médicos del Talar, uno de apellido Ferro que ojalá lo pueda localizar para agradecerle algún día. Ellos se ponen en contacto con mi tío. Mi señora había alcanzado a darles un teléfono en Salta. Después Ferro tiene que renunciar a la empresa, lo obligaron a renunciar también. A los chicos los llevaron con la ropa que había dejado Diana y de Salta mi padre los trajo a Santa Fe. Pablo se cría con mis padres, y Alfredo con los abuelos maternos. Diana salió en el mismo momento que yo. Después nació nuestro tercer hijo, y después nos divorciamos. Ella borró todo, no quiere saber nada de nada. Yo me movilicé cuando leí las noticias de Ledesma, cuando empiezan los juicios en Jujuy, francamente me empecé a sentir mal, me vi diciendo: “Yo no puedo estar borrado en esto”.

–¿Qué escena le llamó mas la atención cuando decidió contar todo?

–Me movilizó la bronca de lo que vivieron mis hijos. Lo de uno, uno asume la responsabilidad, no me arrepiento de lo que uno hizo como joven, pero no los chicos. Eso me parece que es lo más importante. Pienso en toda la gente que no está y la que está y ha sufrido. Lo mío, no; me siento entero, me siento bien y si hubo que pagar y me tocó eso, ya está. Pero creo que tengo que ayudar un poco ahora, medio tarde quizá.

Faustto Guerrero






Vidas y luchas


Vidas y Luchas de VC - Tomo II - Jorge Weisz y el clasismo en el Ingenio Ledesma, Jujuy

SERGIO ORTIZ


Yendo de la “Facu” al ingenio

Jorge Weisz estudió hasta cuarto o quinto año en la Facultad de Ingeniería de la UBA, toda una cantera de cuadros bajo la conducción política estudiantil de Eduardo Gabriel “Lelel” Horane a fines de los ´60 y principios de los ´70. La agrupación se llamaba MUR, luego MUR-TUPAC, conducía el Centro de Estudiantes “La línea recta” y por eso tantos compañeros desaparecidos del movimento estudiantil procedían de esa casa de estudios. Hablo de Weisz, Mauricio Poltarak, Saúl Micflic, Hugo Waisman, Héctor H. Cavallo, el propio “Lelel” y tantos otros.

VC lo había contactado a Jorge en uno de los llamados Campamentos Universitarios de Trabajo (CUT), allá por 1968, lo mismo que a su compañera, Dora Requeni, docente. Creo que ese CUT fue en el noroeste del país, en Tartagal (Salta) en un poblado de los aborígenes chiriguanos. Y luego de cierto tiempo se les propuso ir a vivir y trabajar al pueblo Libertador General San Martín, localidad también conocida como Ledesma, en Jujuy.

El centro de ese universo era el Ingenio Ledesma, de las familias oligárquicas Arrieta y Blaquier. Ellas se conducían como un verdadero poder feudal en toda la provincia. Todo les pertenecía: las tierras, los surcos, las plantaciones, el ingenio, las máquinas, las viviendas, las escuelas, el agua, la luz, la policía, etc. Y por supuesto contaban como propias a las autoridades municipales, provinciales y más de una vez a las nacionales también. Aunque en Orán, Salta, lo mismo ocurría con el ingenio San Martín del Tabacal, del oligarca Robustiano Patrón Costas, que era la referencia política conservadora a nivel nacional cuando en 1945-1946 surge el primer gobierno peronista.

Jorge y su mujer llegaron en 1970 a ese lugar, Ledesma, dejando aquél los estudios universitarios faltándoles pocas materias. Era un caso más de proletarización, de marcha de los estudiantes a las fábricas para fundirse con las masas laboriosas, como recomendaba la experiencia internacional de la construcción de los partidos marxista-leninistas. Según la concepción leninista, a la clase obrera el marxismo o socialismo científico le llega “desde afuera”, y ese es el rol de puente que debe cumplir la intelectualidad revolucionaria. De lo contrario la clase proletaria se queda en su lucha sindical y los intelectuales en un conocimiento libresco o academicista, divorciados.

Dora afirma en un reportaje posterior, de 1998, que “para pensar como la clase obrera Jorge creía que había que vivir como la clase obrera”.

El camarada Weisz aceptó gustoso ese desafío, porque en esos campamentos de trabajo había visto el rostro doliente de la pobreza extrema y quería hacer cosas para cambiar el mundo. En Jujuy “aterrizó” como electricista del Ingenio, lo que le permitía cierta capacidad de movimientos dentro de la fábrica, para desplazarse de una sección a otra, por entonces la mayor en su tipo en Latinoamérica. Tenía cerca de 10.000 empleados entre los obreros del ingenio y los que trabajaban en los surcos, sembrando y cosechando la caña, más los derivados de la misma para la fábrica de papel.

El camarada dejaba los volantes firmados por “Grupo de Obreros del Ledesma” (GOL) y “Comisiones Obreras” en los baños del establecimiento o los sembraba por allí, sin ser visto. Eran condiciones duras no sólo por la dictadura de la “Revolución Argentina” en general (1966-1973) sino también porque en Jujuy se vivía como si fuera una estancia de los Blaquier, manejada con rienda corta y mucho látigo. El que molestaba a la patronal era echado como un perro del ingenio y puesto de patitas a la calle de la localidad. Allí –como ya se dijo- todo era propiedad de los Arrieta-Blaquier.

Muchos años después un par de películas pintaron de cuerpo entero esa época de explotación. Una de ellas es “Diablo, Familia y Propiedad”, del realizador rosarino Fernando Kirchmar con guión del mismo director e idea original del militante salteño de pueblos originarios Agustín “Bocha” Fernández. Allí se ven a miles de asalariados explotados vilmente, arrancados de sus localidades en el interior de Jujuy, Salta, Formosa, Chaco y Bolivia, en tanto la señora Nelly Arrieta de Blaquier muestra sus mejores pilchas, “de Bogani”, en los programas de TV de Mirtha Legrand. Entre los explotados de la primera época sobresale la masa de indígenas, privados de todo. Eran principalmente tobas, chiriguanos, tapietes, ava guaraníes, etc.

Olga Márquez de Arédez dijo que a través de la labor de su esposo médico supo que morían cada día entre 10 y 15 niños hijos de esas comunidades indígenas. Los reclamos del doctor Luis Arédez a la empresa para que pagara mejores servicios a esa gente desposeída terminaron con un súbito despido. (1)

La oligárquica dama de Blaquier, ajena a esos sufrimientos, afirmaba que como condición para que Argentina progresara, “los argentinos tienen que querer trabajar”. Por entonces su ingenio había despedido a miles de trabajadores, reemplazados por maquinaria para el corte de la caña.

La falta absoluta de derechos era así hasta que llegó el camarada Weisz y empezó su trabajo de hormiga desde adentro. No estaba solo porque desde afuera del ingenio poco tiempo después ya colaboraban con él otros compañeros de VC como Ernesto Szerszewicz (“Jaio”), Osvaldo Balbi (“Rafael”) y Arnaldo Zamparini (“Aldo Sampanini”), además de la propia Dora, la esposa de Jorge, que era docente. (2)

Así estalló la primera huelga en 1972, organizada por Jorge, que para entonces se había ganado la confianza y el apoyo de amplios sectores de la fábrica. Para tener una idea más concreta de lo pionero y de vanguardia que fue lo suyo, hay que decir que la última huelga allí se había producido en…1949. Tenía que llegar y militar un comunista convencido y sus camaradas de VC para que se cortaran esos casi 25 años de ininterrumpida explotación patronal sin mayor resistencia obrera.

Esos avances de la lucha hicieron que Weisz ya no fuera más el militante clandestino en Ledesma; tuvo que salir públicamente a organizar a sus compañeros, discutir con los jefes, hacer personalmente los reclamos. (3)

Frente a la emergencia de un dirigente de clase excepcional, los Blaquier primero quisieron comprarlo, como seguramente habían hecho más de una vez en el período anterior. Ese había sido el reaseguro perfecto de la “paz social” de los sepulcros y la resignación de las bases: la compra-venta de los dirigentes gremiales.

La patronal citó a Jorge y le ofreció mucha plata para irse de Jujuy y volverse a Capital Federal. Le ponían a disposición dinero equivalente al precio de dos camiones grandes cero kilómetro. El camarada no contestó nada en esa entrevista y optó por convocar a una inmediata asamblea de trabajadores donde hizo la denuncia de esa maniobra de la empresa.

Por supuesto que, con ese aval de los compañeros, Jorge rechazó el intento oligárquico. Era de los hombres y mujeres que no tienen precio. (4)


Weisz y el clasismo

Era un secreto a voces que el camarada iba a ser represaliado por la patronal azucarera. Era cuestión de tiempo. Esta iba a elegir el momento más propicio para tomarse revancha por semejante atrevimiento, de haber generado conciencia obrera y reclamado mejores salarios y condiciones de trabajo.

Y finalmente se concretó el despido. Pero Jorge y su familia se quedaron afincados en pueblo Libertador San Martín, organizando la lista que en 1973 ganaría las elecciones del sindicato. Le pusieron Lista Celeste, y la consigna fue muy concreta y comprensible de lo que estaba en juego en esa pulseada: “Celeste o Ledesma”. Eran ellos o nosotros, Patria o Muerte, Liberación o Dependencia, adecuado al lugar.

Allí trabajaron duro todos los compañeros Jorge, Dora, Jaio y Rafael, más otros trabajadores que ya habían crecido como activistas sindicales muy valiosos. Entre éstos se destacaba Melitón Vázquez, elegido como secretario general de la lista que llegó a la victoria. A partir de allí el gremio consiguió numerosas conquistas para sus trabajadores, planes de vivienda y otros logros.

El médico Arédez, de origen político radical, fue elegido intendente del pueblo por el Frente Justicialista. En general hubo mejores aires políticos a nivel nacional, con la retirada de la dictadura del general Lanusse en mayo de 1973. El nuevo intendente comenzó a cobrar impuestos a Ledesma, que protestó muchísimo porque nunca antes los había pagado. Y seguramente esta es una de las razones por las que los Blaquier le bajaron el pulgar al doctor Aredez, que el 24 de marzo de 1976 fue detenido y trasladado a la cárcel de La Plata durante un año. Volvió a trabajar como director del Hospital de Fraile Pintado y en mayo de 1977 fue directamente desaparecido. (5)

En los ´70 llegó a Jujuy el abogado Carlos Patrignani, venido desde Córdoba porque VC se lo requirió, a colaborar como letrado del nuevo gremio (ver “Los abogados desaparecidos” en este volumen, capítulo de Américo Soto). El aporte de Carlitos fue extraordinario, reconocido por propios y extraños.

La patronal, como la corriente oligárquica de las Fuerzas Armadas, consideró prudente dar un paso atrás y empezar a tejer su revancha lo más pronto posible.

El sindicato recuperado de Ledesma pasó a coordinar con otros gremios de la Federación Azucarera Regional, con temáticas comunes en Salta y Tucumán. Los Patrón Costas, los Nougués y los Blaquier, de un lado; los trabajadores, con Jorge Weisz jugando un rol dirigente político-gremial, del otro.

Como en otras provincias, luego del breve período camporista y progresista, comenzó un viraje del peronismo hacia la derecha, con Perón e Isabel. Masacre de Ezeiza, crímenes de la Triple A, golpes de Estado contra gobernadores progresistas, etc, en fin, una historia conocida.

En el caso de Jujuy el gobernador Snopek y su ministro de gobierno, capitán de Ejército (retirado) Antonio Paleari, denunciaron un supuesto “complot subversivo” en Ledesma y toda la zona del ramal. Acusaron a Weisz y VC de ser los responsables de ese plan ilegal y en consecuencia detuvieron al sindicalista y el abogado Patrignani.

El golpe de Estado sorprendió a ambos, Jorge y Carlos, en la cárcel de Villa Gorriti, Jujuy, donde fueron secuestrados por los militares en diciembre de 1976. Para no dejar rastros, fraguaron la farsa de su “liberación” pero los desaparecieron desde el interior del penal.

En ese caso concreto, y por supuesto en tantísimos más, se vio cómo operó la complicidad de la derecha peronista con la dictadura militar: aquella pavimentó el terreno para el avance del terrorismo de Estado y la dictadura completó el trabajo sucio hecho por esa derecha de Snopek-Paleari.

Paleari fue en 1994 nuevamente ministro de gobierno en Jujuy en tiempos de Carlos Menem y las luchas de los estatales y desocupados jujeños lograron su renuncia. Veinte años después, seguía tan reaccionario y represor como en tiempos en que había perseguido a los dirigentes sindicales del Ledesma y VC.


Contar la verdadera historia

Aunque contiene algunas valoraciones políticas que nuestro Partido no comparte, es interesante el relato de esta parte de la historia en Jujuy en la visión de la docente, escritora y pintora Olga Demitrópulos. Ella fue elegida por la Unión de Mujeres de la Argentina (UMA) como mujer destacada por su aporte a la investigación y rescate de la cultura regional, otorgándole la mención "8 de Marzo Margarita de Ponce" correspondiente al año 2000.

Ella se refiere tanto a la época de Jorge y Patrignani como al momento posterior, cuando es elegido Vázquez en el sindicato y llega la represión del gobierno peronista.

Dice Demitrópulos: “Fueron muchos años de falta de protagonismo sindical, hasta que arribando a la década del setenta –con la vuelta de la democracia del ´73- se produjo un cambio sindical de mucha euforia. Gente venida del sur con grandes conocimientos políticos y gremiales, técnicos idóneos en política internacional portando experiencias librescas, llegaron con intención de poner en práctica fórmulas consideradas infalibles. Aunque tenían estudios superiores, entraron a trabajar en la fábrica de azúcar Ledesma como simples obreros; así fue como llegó Jorge Weisz, un enviado de Vanguardia Comunista Internacional de tendencia maoísta. Llegó recién casado con Dora Requeni, profesora en Ciencias de la Educación, también protagonista carismática de extensión ideológica. Dos hijas tuvo el matrimonio en los años que vivieron entre nosotros; una tercera les nació ya en la cárcel de Jujuy donde fueron llevados antes y después del golpe militar del ´76”.

Continúa ese relato: “Era gente muy joven consagrada por entero al gremialismo experimentado y comprobado en China Comunista, un pueblo que antes de la revolución maoísta, estaba detenido en el tiempo, como nosotros. Conocer el terreno y enseñar los nuevos sistemas gremiales sin oponerse al progreso empresarial; he ahí el por qué de la presencia de los Weisz en Ledesma. Otro protagonista importante de aquellos tiempos fue el chaqueño Melitón Vázquez, un obrero electricista, que sin tener en absoluto la formación intelectual de Jorge Weisz, supo aprender de él con suma inteligencia, las formas teóricas de una organización gremial. Fue ´un hombre de Weisz´ catalogado como tal, amigo y heredero de los planes que conducirían a la conquista de un sindicato libre, un sueño considerado casi imposible en el ingenio Ledesma”.

Más adelante dice esta autora: “Jorge Weisz fue detenido y enviado a la cárcel de Jujuy en 1974, unos días antes que su mujer Dora, durante la época isabelina. Ambos fueron juzgados por tribunales jujeños, como subversivos, y condenados a dos años de prisión, sin embargo cuando estalló el golpe militar marzo del 76 los encontró encerrados en la cárcel de Villa Gorriti en Jujuy, faltándole poco tiempo para completar la sentencia. Dora fue trasladada a Buenos Aires, y junto a sus tres hijas, tuvo que expatriarse a Europa. Jorge quedó en la cárcel de Jujuy, y allí fue muerto por policías y ejército represivo, ´en la misma cárcel´ según algunos testigos, antes de terminar el año 1976. Hoy se lo incluye en la lista de desaparecidos de Ledesma, Jujuy”.

“Mientras tanto el chaqueño Melitón Vázquez completó la tarea gremial iniciada por Weisz, estableciendo contactos con obreros del campo y lotes rurales, ampliando en gran medida la influencia de origen sindical, nunca visto antes por gente sin organización de protección laboral. Hubo elecciones, y Melitón fue elegido Secretario General del Sindicato Ledesma. Había delegados que lo acompañaron en la riesgosa tarea de peticionar mejoras ante los jefes; éstos fueron Vargas, Carlos Figueroa, Arancibia, Maza, Medina, Julio Arroyo, etc., muchos de ellos hoy en día en lista de desaparecidos”, recuerda la profesora.


“El destino de Melitón Vázquez fue –ni más ni menos- una película de acción. Su prestigio había crecido de manera crucial pero enorme, y el régimen militar y el ingenio Ledesma no lo podían tolerar. Hizo cosas a favor de los trabajadores que nunca antes ni después se volvieron a conseguir. Pero lo más grande e importante fue haber logrado que la empresa con la ley 1418 de mejoras de viviendas instrumentada por el gobernador Snopek, antes de la llegada de los militares con Videla a la cabeza. Consiguió mejorar la ayuda social, salud, educación a los obreros sobre todo de lotes tan abandonados como el Talar y Vinalito. Llegó a ser considerado entre los principales dirigentes del país, junto a Tosco y Salamanca en Córdoba, Benito Romano en la dirección de la FOTIA tucumana, Alberto Piccinini en Villa Constitución”.

Sigue Demitrópulos: “Uno de los episodios convertido en leyenda aquí en Libertador, fue cuando Melitón fue llevado preso a Jujuy en 1975, y luego rescatado por la gente trabajadora. El mismo Melitón lo cuenta en ´La Injusticia Cojuda´ publicado en 1988:

"De vuelta de Jujuy nosotros nos encontramos rodeados de milicos. ¡Cómo había milicos en Ledesma! Llegamos y la gente ahí nomás abandona la fábrica y se reúne como a dos cuadras de donde estaba yo. Toda la gente del hospital abandona el trabajo y se agregan a los miles que ya estaban, viene gente de la Colonia, de los lotes, viene gente de todas partes.

Los milicos comienzan a ponerse nerviosos. Uno de ellos me dice que tenemos que hablarles porque podía suceder cualquier cosa. Dan orden de ponerse en posición para tirar, y entonces yo me ofrezco para ir a hablarles. "Vaya, vaya", me dice el militar y yo obedezco rápidamente.

Me arrimo a la gente y les digo, "compañeros resistan hasta que puedan, son los peronistas los que han mandado a intervenir el sindicato ya que están unidos a la empresa. Resistamos hasta donde más podamos". La gente me decía "de aquí no te vas más! Nosotros te vamos a defender!” Ahí nomás vinieron las balas y los gases. Se puso jodido, no se podía aguantar. Ahí aproveché y me metí en una casa, luego pasé a otra y a otra y me fui.

Y vino la persecución casa por casa, detuvieron a miles, mujeres y hombres, llenaron las cárceles de Jujuy. En todos los destacamentos tenían gente de Ledesma, en las calles día y noche vigilaban casas sospechosas, entradas y salidas del pueblo utilizando vehículos y toda clase de transporte. Varias veces estuvieron a punto de descubrirme pero no lo lograron. Pero de todas maneras pude salir en la camioneta de un amigo tapado en la cabina o encerrado en el baúl. Pude hacerlo por que los milicos me buscaban camino a Córdoba, pero yo me fui para el lado contrario por Tartagal, el Chaco Salteño y al final Bolivia".

A este testimonio de Melitón quiero agregarle lo que me manifestó Dora Requeni de Weisz en una conversación sostenida en su departamento de París, donde vivía exiliada, en 1984. Me informó que fue Vanguardia Comunista la organización que “guardó” a Melitón en varias casas, pese a todos los riesgos, en medio de esos operativos militares. Lo aguantó varios días y lo sacó luego en dirección a Bolivia. Dora me subrayó: “el Partido hizo eso a pesar de que Melitón ya no militaba con nosotros en ese momento”.

En ese momento le pedí a Dora más datos sobre la historia de lucha de VC en Jujuy y en particular sobre la vida de Jorge. Me dijo que ella confiaba en que esa historia de su marido la iba a relatar “el pueblo”. Le pregunté “quién del pueblo” y me contestó: “por ejemplo Melitón Vázquez”.

Le dije que sin perjuicio de esos testimonios y recuerdos de muchos compañeros y ex compañeros, que todos podían ser valiosos, lo importante era que el Partido tomara entre sus manos la tarea. Unos meses más tarde, posiblemente ya en 1985, tuve oportunidad de leer una larga entrevista a Vázquez en la contratapa de la revista “Entre Todos”, del Movimiento Todos por la Patria (MTP) donde él hablaba de su experiencia del Ledesma. Mencionaba a Piccinini, Tosco, Julio Guillán y otros dirigentes sindicales, pero se olvidaba de Weisz, su mejor maestro en la provincia del noroeste.

La historia de los trabajadores del Ledesma ha concitado la atención de escritores, documentalistas y cineastas, que enlazaron los acontecimientos de 1973 y 1974, como así también la represión correspondiente a la dictadura militar en julio de 1976, la del “Apagón del Ledesma”.

En esa ocasión la empresa se coludió con el Ejército, la policía y la gendarmería para provocar un apagón y -con la oscuridad- favorecer el secuestro de muchos obreros y vecinos de Pueblo Libertador San Martín y la cercana Calilegua.

No solamente puso las listas de obreros “peligrosos” para secuestrar sino que también prestó sus camionetas y otros vehículos para que el grupo de tareas militar dispusiera de mayor logística. Más de 300 personas fueron detenidas ilegalmente y torturadas, de los cuales 16 quedaron desaparecidas.

Entre otras producciones culturales sobre el Ledesma está el libro de Delia Maisel “Memorias del Apagón. La represión en Jujuy: 1974-1983” (ediciones MEDH, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, 2006). También el mencionado documental “Diablo, Familia y Propiedad” y la película “Sol de medianoche” producida por el periodista Eduardo Aliverti, etc. Allí se lo ve a Mario Paz (ex gerente de Relaciones Públicas de Ledesma) decir muy suelto de cuerpo: “Yo mismo despedí a 10.000 personas”. Paz también admite la delegación permanente de Gendarmería que había en la planta.

En esas películas y libros se difunden aquellas luchas, se denuncia la superexplotación de Ledesma, la represión patronal-militar en el “Apagón”, etc. También se difunden los ejemplos de lucha de Weisz y los otros sindicalistas, del ex intendente Arédez y su mujer Olga de Arédez, la Madre de Plaza de Mayo e infatigable luchadora en ese pueblo, lamentablemente fallecida en 2005 por la bagazosis, una de las enfermedades derivadas de la contaminación ambiental que los desechos del ingenio producen entre los habitantes del pueblo. En “Sol de medianoche” Olga denunciaba a fondo las enfermedades que contraían los pobladores de Ledesma y ella misma fue una víctima de esa contaminación.

Pero la lucha continúa. Todos los meses de julio hay una marcha de miles de personas desde Calilegua hasta Ledesma en repudio al operativo represivo del “Apagón”. De esas caminatas y actos participan los compañeros del PL que viajan desde Salta como parte de la delegación de la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Salta (ADIUNSa).

En los años ´90 surge con fuerza la Coordinadora de Gremios Estatales de Jujuy, con Carlos “Perro” Santillán del SUOEM (Municipales), Fernando Acosta y Milagro Sala (ATE), etc. Sus luchas voltearon a cinco gobernadores en poco tiempo y dieron un formidable impulso a las luchas y el clasismo entre los trabajadores y los desocupados del norte y el resto del territorio nacional.

En el final de “Diablo, Familia y Propiedad” está filmado el acto en Ledesma de 1998, donde “Perro” Santillán homenajea a los líderes obreros e intelectuales caídos en la lucha de la zona, y hace especial mención de Jorge Weisz y Carlos Patrignani. Por nuestra parte hay que agregar los nombres de Pablo Bernard y Arnaldo Zamparini, cuyo hijo escribió en 2007 una carta al PL buscando datos de su padre. (6)

En octubre de 2008 se realizó en Jujuy la Constituyente Social convocada por la CTA en el orden nacional, de la que participaron 20.000 luchadores pertenecientes a centenares de organizaciones gremiales, sociales y políticas. La redistribución del ingreso, los derechos de los trabajadores, el seguro de empleo y formación, los derechos de los pueblos originarios, etc, estuvieron en el centro de las demandas.

Quiere decir que las luchas de los años ´70 y la sangre derramada por Aredez, Jorge, Carlitos, Pablo, Arnaldo, Jaio, Rafael y demás compañeros de diversas organizaciones sociales y políticas, no fue en vano.

Por su parte la familia Arédez, alma mater de esas marchas en julio, ha formado el Centro de Acción Popular Olga Márquez de Arédez (Capoma) y sus hijos Ricardo y Adriana Aredez han testimoniado en el juicio contra represores como Juan de la Cruz Kairuz. Este fue identificado como uno de los policías que participaron del operativo de 1977 con que allanaron la vivienda de la familia “llevándose un montón de cosas”. (7) 

Finalmente, en los actos que organiza la Comisión de Homenaje a los Desaparecidos, en las pancartas con la foto de Weisz que portan los docentes universitarios salteños en las marchas por “el Apagón”, en las charlas públicas de los dirigentes de PL, en los volantes en las fábricas, en las páginas de los dos libros ya editados sobre la historia partidaria, etc, siempre se destaca el valioso aporte de esos compañeros y compañeras a la historia del movimiento obrero del norte y toda la Argentina. Como dice la consigna de los organismos de derechos humanos: “En cada lucha ellos están”.

La fusión de la intelectualidad revolucionaria con la clase obrera y demás sectores populares explotados tuvo en el Ingenio Ledesma una de las experiencias más avanzadas. Por eso y por toda la experiencia realizada, desde el principio al final, es correcto que Jorge Weisz sea colocado en la lista de los dirigentes sindicales más importantes que fueron víctimas del terrorismo de Estado, junto con Agustín Tosco, Atilio López, René Salamanca, Marina Vilte, Enrique Juárez y muchos más.

La sangre derramada por Jorge y demás compañeros allá en el Norte educó más aún a VC, luego PL, en el odio a la oligarquía azucarera y las Fuerzas Armadas proimperialistas de ese tiempo que mantienen unas cuantas posiciones aún hoy en el aparato militar del Estado. También en que se debe mantener siempre en alto la guardia para impedir que la derecha peronista y la podrida burocracia sindical golpeen a traición, preparando como de costumbre el terreno para el avance ulterior del fascismo y el terrorismo de Estado.

Una Argentina donde ingenios como el Ledesma sean expropiados sin indemnización, la reforma agraria en las miles de hectáreas de esos oligarcas del norte del país y la creación de puestos de trabajo decente y bien pagos en toda la región, con salud y educación para las mayorías, es el sueño incumplido de todos esos compañeros que toca a las nuevas generaciones pelear para hacerlos realidad.


NOTAS:


1) “La misma cuenta la historia de la lucha de clases en el azucarero valle de San Francisco y cómo las familias dueñas de la vida y de la muerte en esa zona, los Blaquier y los Patrón Costas utilizaron el resorte simbólico del Familiar, para sembrar el terror entre la mano de obra semiesclava que arrancaban de las comunidades de pueblos originarios que rodean el Valle con la ayuda del ejercito desde mediados del siglo XIX. El Familiar es un diablo al que los dueños del Ingenio alimentan con sangre humana a cambio de la prosperidad de los suyos. La película llega hasta nuestros días con los conflictos por la desocupación en la zona, pasando por la época de los setenta con el surgimiento del sindicalismo clasista que supo sembrar hasta nuestros días la semilla de la rebelión, aunque fue duramente castigado por los milicos y sus amos civiles”, dice en octubre de 2009 la gacetilla de difusión de Cine Insurgente, al comentar el décimo aniversario de la película “Diablo, Familia y Propiedad”.


2) Ernesto “Jaio” Szerszewicz fue retirado por el Partido de la zona del Ledesma, para preservarlo, y pasó a militar en la regional Buenos Aires. Allí fue secuestrado y desaparecido en 1978. Además de los homenajes que a él y demás camaradas organiza el Partido de la Liberación, la Comisión de Homenaje a los Desaparecidos, la Comisión de Sobrevivientes de El Vesubio y Proto Banco, etc, hay otros muy sentidos que llegan desde el movimiento de masas y otras entidades. Por ejemplo, el 25 de marzo de 2006 el Club Argentino Juniors inauguró un mural en el “Estadio Diego Armando Maradona”, de la Capital Federal. Jaio era hincha fanático de los “Bichos”, y el mural fue dedicado a él, al camarada Guillermo Moralli (dirigente de TUPAC también desaparecido en El Vesubio), y a otros tres militantes populares: Horacio Héctor Moreira, Américo Jorge Marchetti y Julio Sanmartino. Fuente: Memorias en la Ciudad, publicado por Memoria Abierta, Ediciones Eudeba, pág. 209. En la ocasión, Carlos Russo, ex militante de VC y actual directivo del club de la Paternal, expresó: “nosotros creemos, desde Argentinos Juniors, que es muy importante la participación en este acto, ya que el deporte argentino en general y el fútbol en particular tienen una deuda muy grande con la sociedad argentina. Han servido para lavarles la cara a los militares de la dictadura, han servido para generar distracción de los verdaderos problemas, de lo que estaba pasando en esos años en el país”.


3) Olga Márquez de Arédez, la viuda del ex intendente Arédez, también desaparecido en Ledesma, hablando en la referida película de Krichmar, afirma que “Jorge Weisz hacía una gran tarea de organización entre los obreros del Ingenio, los organizaba, iba en bicicleta casa por casa y los llevaba a las asambleas; Jorge era comunista”. “Jorge traía las nuevas ideas de organización de un sindicalismo diferente”, completa Olga. Su hijo Ricardo Arédez, por su parte, organizador de las marchas por el Apagón en julio de cada año, también elogió el trabajo que Jorge Weisz hizo en la zona. En 2007, en ocasión de un homenaje a su madre ya fallecida por entonces, Ricardo me expresó en la Plaza de Mayo: “hay que hacerles una película a Jorge y Carlitos, para rescatar toda su historia allá en Jujuy; me lo pidió encarecidamente mi madre antes de morir”.

4) En una conversación de mediados de 2009, Jorge Watts, sobreviviente del campo de exterminio “El Vesubio”, me contó que en 1974 fue amenazado de muerte en el despacho de José López Rega por otros miembros de ese ministerio y de las fascistas AAA. Querían que abandonara su tarea sindical (era delegado de ATE). Jorge dijo que al volver caminando hacia su lugar de trabajo pensó mucho en la actitud que había tenido Jorge Weisz y cuando llegó a la oficina, hizo lo mismo que él: denunció los hechos a los compañeros de trabajo y permaneció en su tarea sindical. Cuatro años más tarde fue secuestrado y torturado en “El Vesubio”. Felizmente sobrevivió.

5) La patronal del Ledesma se las ingenió para eludir el pago de esos impuestos reclamados por el intendente. En la Marcha del Apagón de 2005, para despedir los restos de su madre Olga, Luis Arédez (hijo) se preguntaba: “Mucho me preocupa, como hijo de Luis Ramón Arédez, saber qué pasó con el cobro de impuestos que debe abonar al Municipio local la empresa Ledesma. En 1973, cuando mi padre era intendente, sólo un mes Ledesma pagó al Municipio”. Como se verá, la política de la oligárquica Mesa de Enlace que en 2008 y 2009 se negaba a abonar los impuestos o retenciones sobre la venta al exterior de la soja, tenía frondosos antecedentes.

6) En esa carta Julio César Zamparini, le decía al PL: “soy hijo de Arnaldo Zamparini, quien fue secuestrado el 03 de Marzo de 1976 en San Salvador de Jujuy y que hoy figura como desaparecido. Se lo llevaron de mi casa 5 personas (civiles), armadas, en un auto Ford Falcon. Se fueron y automáticamente apareció la policía, por ello mi madre se presentó en la Central con mi abuelo que reconoció el auto porque estaba estacionado afuera del edificio. Un comisario de apellido Jaig habló con mi madre (docente en esa época) y le recomendó que no hiciera más preguntas si quería tener al bebé (el bebé soy yo). Según denuncia de sus familiares, ese mismo día secuestran un amigo íntimo de mi padre, Pablo Bernard, que también hoy está desaparecido. Sobre mi papá sé que era nacido en Lanús, provincia de Buenos Aires. En Jujuy trabajó en una cuprífera que estaría ubicada en el camino a las termas de Reyes; le decían Aldo o el Chacal. Sobre la militancia política creo que estaba en Vanguardia Comunista y aparentemente habría tenido actividad política en el frigorífico Wilson”.

7) Diario Página/12, 16 de setiembre de 2009.